lunes, 23 de diciembre de 2013

Veintitrés, doce del veinte-trece.

Si tan solo fuéramos una silueta mal dibujada, una trazo a la izquierda y otro a la derecha. Un rostro con solo un par de ojos y una boca de media sonrisa. Quizá una figura de simples palitos o unas rayas sencillas que no sean geometricamente proporcionales con la realidad. Pensando útopicamente, estaríamos sumergidos en una fantástica obra de Dalí, con relojes derretidos, elefantes con largas patas y un dodecaedro al fondo.

Tal vez sean las transnoches acumuladas lo que me hace pensar tanta irreverencia o solo la necesidad de imaginar algo nuevo. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Esperar

Esperar se vuelve desesperante (quizá porque ya no quieres aguardar más a que sucedan las cosas o tal vez porque te quita toda esperanza de que se vuelvan realidad), y lo único atractivo es dormir porque así avanza más rápido el tiempo. Podríamos dormir 15 horas y sentir que solo fueron 10 minutos, sería como viajar en el tiempo.

A veces dan ganas de que te congelen para despertar en otro siglo, en otra cultura y comenzar de nuevo (como en Vanilla Sky pero sin todo el melodrama a priori pero con Penelope Cruz) pero el problema es que eso aun no es posible y solo queda dormir, y "viajar en el tiempo" en pequeños lapsos hasta llegar al punto en el espacio que deseamos.

Ojalá que la esperanza no nos mate primero que el tiempo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Apegos.

Sucedió una vez que perdí a un ser querido muy cercano, de esas personas que crees que son inmortales y que siempre estarán allí para ayudarte en todo lo que sea necesario. Uno en la mente los tiene así, permanentes, inmutables, un apoyo que siempre estará allí y sin embargo es uno de los imposibles más grandes que hay, la inmortalidad (al menos la física, la del cuerpo).

Y se fue. Nos dejo y a la vez nos dejo lo mejor de él, su esfuerzo, su lucha de años por que tuviésemos lo mejor. Así se fue.

Cuando partes dejas todo, tus pertenencias, tus recuerdos, tus aromas, tu voz, tus lamentos, las tristezas y toda aquella suma de sentimientos y objetos. Resulto una vez que uno de esos objetos lo incendiaron frente a mí, ahí sentí que se iba todo lo que me había dejado y tontamente así lo creí durante mucho tiempo hasta que me di cuenta que aun vivía en mi memoria y en mi pequeño corazón.

Siempre he creído que el apego es una de las cosas más extrañas que pueda haber, es como traer una cadena con una bola de acero en nuestro pie y amarla por lo que representa y no por lo que es, algo que nos tiene esclavizados. Hace poco me robaron algo que pertenecía a esa persona, que me trae recuerdos no solo de él sino míos también, seria absurdo decir que no me afecta; no solo me afecta, me pesa, me carcome y me vacía.

Quizá apenas lo he asimilado, y es necesario entonces decirle adiós.

Adiós Trans Am de mi papá, donde quiera que estés y aun que sean solo un objeto que no comprende palabras, ni sentimientos ni nada parecido creo que vale la pena dedicarte unas pocas letras en virtud de todas aquellas aventuras que vivimos juntos. Desde persecuciones, las idas a nuestro lugar favorito (ahora como voy a ir a mirar las estrellas a ese lugar), los regresos a casa por lugares desconocidos, hasta aquella vez de la aventura electoral (esa noche en que fuimos al IFE para la diputación federal). Incluso recordaré con mucho cariño aquella noche en la que casi morimos juntos (ya casi un año de eso).


Adiós.