domingo, 1 de febrero de 2015

De ella y de ti

Conocí a alguien idéntica a ti. Lo mismos ojos, los mismos labios, el mismo color de piel. La misma manera de mirar, la misma manera de sonreír, incluso hasta el mismo color de cabello.
La veía y creía que eras tú, no podía (ni quería) dejar de mirarla y ella bailaba frente a mi con una bella sonrisa en su rostro que me hacia recordar cada ocasión en que te vi sonreír.
Jamás le pregunté su nombre, tampoco platiqué con ella. Solo me dediqué a mirarla y contemplar esa extraña y exacta similitud entre tú y ella. Quería no verla pero no podía, era magnética y lo mágico de su bailar me atraía constantemente a ella.

Pero no eras tú, no son tus labios rojos, no son tus ojos de café, no es tu cabello oscuro, no es tu blanca piel ni tus lunares ni cicatrices. No es tu sonrisa, no es tu mirada y ni siquiera me miraba como tú lo haces.

(Supongo que así es como se dice "te extraño.")

sábado, 17 de enero de 2015

De tu nombre, tus canciones y esos momentos

"Mejor, ya no digo tu nombre." Dice esa canción pero, ¿Cómo evitar decirlo si me lo encuentro en cada lugar que visito, cada periódico que leo, cada libro que reviso, cada recuerdo que me llega de esos momento que vivimos juntos y que no quiero de ninguna forma olvidar? ¿Es mejor no decir tu nombre? Porque para mi resulta aun hermoso pronunciarlo letra por letra, cada una de sus silabas que le componen y que por cada una de ellas que sale de mi boca y evoca un momento de ti, una sonrisa de ti, algo de ti que tanto quiero.

He comenzado a extrañarte. He comenzado a extrañarte y no tienes idea cuanto, no tienes idea de lo mucho que quiero verte de nuevo, escuchar tu voz, mirarte a los ojos, caminar de nuevo junto a ti. Me di cuenta hace un instante, en ese momento en el que puse a cargar mi teléfono y revisaba los mensajes. Y allí estabas, tan blanca, tan linda y yo releyendo lo que te había enviado algunas horas antes.

He comenzado a extrañarte… y no sabes cuanto.


(Las canciones que me recuerdan a ti son las que más me duelen y no habrá momento en mi vida en que haga lo necesario para que no me hagan recordarte, porque no sabes cuanto te he querido)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Cuando el tiempo sobra.

Cada momento es una bonita canción en la memoria de alguien. Nos recordamos con esa canción -¿Cuál canción?- y nos desvanecemos de poco en poco hasta viajar por un solo instante a ese momento exacto en el que vivimos ese recuerdo. ¿Nos abandonamos? Nos abandonamos, nos vamos dejando como si nada… objetos menospreciados y ya, a veces así te hacen sentir.

[La morena que jamás me quizo, esa flaca hermosa que justo –aunque a mi me pareció injusto- en ese momento en el que al fin la besé, me enamoró. Y ahora. ¿Y ahora? Ahora no está.]

Nos lamentamos por todo, por todo lo que pasa y todo lo que no pasa. Por aquello y por lo otro. ¿Qué es la vida sin lamentos, sin un orgullo del cual vanagloriarnos cada que decimos "buenos días"? ¿Qué es lo que no es? ¿Qué es lo que no será? Preguntas fútiles; exhalo, intento vivir. Sangrías nada más, que no me dejan puro, así, sin enfermedad.

Nos lamentamos de que el mañana sea incierto, de que el ahora no sepamos lo que es y que el ayer ya no sea el ahora. Vivimos queriendo lo que ya tuvimos alguna vez en la vida y lamentándonos porque lo perdimos y lo dejamos ir. Nos lamentamos por todo ello. Nos lamentamos, muy seriamente nos lamentamos, con golpes en el pecho, lagrimas y reproches llenos de sinceridad. Nos lamentamos, por todo aquello que no hicimos, por todo aquello que no intentamos o que dejamos como una simple idea en el aire para un futuro.

La verdad es que no estaba en mis planes vivir tanto. ¿Qué hace uno con tanto tiempo de sobra? Arriesgar la vida por enésima vez, quizá.

(No confíes, no quieras, no esperes por nadie, no esperes nada de nadie y así no hay decepciones, así no te dejan sin nada.) Lo lamentable de todo esto es que aprendí que hay personas tan repugnantes que hacen arrepentirme de todo lo bueno que he hecho por los demás. Que alguna vez me dieron una razón o motivo para no continuar ayudando, pero no me vencieron. 


(Para mí, de mí, por mí. Por mi cumple.)